lunes, febrero 12, 2007

Epitafio de bienvenida



"Transgredir por transgredir. Dirtransgrer por gedirtrans"
Bonito epitafio, pensé al leer aquel conjunto de letras desordenadas y que, de manera maravillosa, ordenaban el recuerdo que de aquel autor me había hecho durante la larga travesía. Cuando comencé la búsqueda era aun de día, y ahora, la oscuridad, como una mancha de aceite, se ha solapado sobre la luz jugando a ser noche. Pero no es de noche. Lo intuyo por el pequeño escupitajo de luz que ilumina el epitafio. Y la larga travesía no ha podido ser lo suficientemente larga como para acabar con el día así, de un plumazo.
Y ahora que estoy frente a la tumba, no es tan significativo el sentimiento que me sobreviene. Es cierto que mi gesto se ha contraído y que las lágrimas circulan por mi mejilla excediendo los límites de velocidad permitidos. Pero todo es una ilusión: forma parte del lugar común en el que debo incurrir ante el sacro foso donde reposa la materia gris de mi pluma, marchita como la piel ardientes de nuestros momentos. Y sino lo hiciera de este modo, la culpa me sobrevendría y entonces, entonces si que se haría de noche.
Transcurren veinte minutos y aun permanezco de pie frente a la tumba, leyendo y releyendo el epitafio del derecho, del revés y en espiral. Mis piernas están cansadas y el escupitajo de luz se abre en forma de abanico, que agitando sus alas de terciopelo, me transmite un frío sepulcral. Pero aun debo permanecer más tiempo. Qué fácil sería si no temiese a la noche. Pero lo cierto es que la temo... y nunca sabré trasgredir por trasgredir.

martes, diciembre 12, 2006

Máscaras, disfraces y demás atuendos navideños


Ya son navidades. Perdón, Navidades. Las luces dibujan en el cielo hermosas palabras que desaparecen antes de ser pronunciadas. Bufandas, guantes y gorros recorren las calles impregnando cada recodo de tonos chillones, sobrios, llamativos, discretos, estrafalarios, azulados, con gottele y sin propina. Todo orquestado por una grandiosa música que inunda las esquinas de una ciudad engalanada para la ocasión. "Por lo menos en estas fiestas no hacen aparición esos gnomos gigantes, oscuros y con burka" exclama un niño extasiado en plena cabalgata.
Cuenta Lawrence Durrel en "Baltazhar" como durante de la noche de los carnavales, los habitantes de Alejandría se enfundan máscaras y trajes que borran por completo cada uno de los rasgos que componen su fisionomía corporal y facial. A lo largo de la velada, hacen el amor unos con otros sin importar el sexo o la edad, buscan las manos- única parte del cuerpo que permanece desnuda- de aquellos con los que desean ajustar cuentas, o se reencuentran cada año con aquella persona que sólo ven- o no ven, valga la paradoja- durante la noche de carnaval. No son tan distintas de nuestras Navidades. Los avariciosos se disfrazan de altruistas, los muertos resucitan con cada paquete que aparece junto al árbol la mañana del día cinco, y los ciudadanos se convierten en personas exultantes que se dicen a si mismas "el día 11 seré capaz de mantener la sonrisa". Pero aquel día llega, y el despertador no engaña: "Son las siete de la mañana del último día de tu vida"- o quizás del primero, últimamente ya apenas hay diferencia -. Las máscaras se aburren de esconder y las retinas se cansan de ver la realidad a través de otros ojos. Y pronto, los disfraces se convierten en pequeñas tiras de ropa que juegan a confundirse con la piel hasta convertirse en piel. Y entonces mueren irremediablemente. Mueren de monotonía.

viernes, diciembre 01, 2006

SÍNDROME DE ESTOCOLMO (El)



Es marido antes que hombre. Pasea por la calle con su esposa- sólo esposa- observando como los viandantes miran de refilón a aquella mujer que le acompaña y que tan sólo es capaz de inspirarle celos. Ultimamente se preocupa menos ya que ha ideado un plan para evitar esta incómoda situación que tanto viola la necesaria honorabilidad que cualquier pareja ha de ostentar. A partir de un 6 de junio, su mujer deja de llevar camisetas para vestir tan sólo polos y camisas de manga larga. Por supuesto, el marido, completamente satisfecho con la idea, concilia ahora el sueño con mayor facilidad durante las noches y en especial durante la sobremesa- antes incluso de rebañar el yogurt. Por la calle, el sol apunta de nuevo a sus ojos y no a su incipiente calvicie. La vida parece más fácil, menos roja. Es sorprendente cómo los problemas suelen solucionarse con insignificantes argucias, claro que algunos de ellos tienden a enquistarse. Una semana después, cree ver como cierto hombre escondido bajo un traje de ejecutivo observa a su esposa cruzar la acera. Nada es accidental, se dice mientras despacha al último cliente del banco aquella tarde de miércoles. Y el pasado acecha envuelto en camisa de cuello alto.
Un mes más tarde, su mujer sale a la calle enfundada en un jersey burdeos adquirido años antes en un mercado persa. No sienta tan mal, piensa una vez lo estrena, y mejor aun está acompañado de aquellos pañuelos que tan caros salieron en cierta tienda parisina y que ahora sirven a su esposa para secarse el sudor de la frente. Confiado de la superioridad que sin duda ostenta sobre el resto de los seres humanos, el marido procura ignorar las miradas furtivas que ahora juegan a posarse sobre aquel cuerpo vendado de pieles. Pronto descubre que nunca antes tantos hombres habían observado a su esposa. Un velo, una gorra... prueba todo sin lograr sacarla del centro de atención. Su hermosura es irremplazable, inalcanzable quizás.Y llegó el día en que tuvo que hacerlo... ya no sabía como frenarla.

(Imagen: Rene Magritte "los amantes")

PARAR EL CRONÓMETRO



A veces el tiempo obliga a tomar a pausas. A veces uno se niega a aceptar que el cronómetro se ha parado y que es momento de repostar. Suelo violar de manera impúdica aquellas etapas destinadas a la reflexión. Quizás por que es precisamente el propio acto de reflexionar quien me lo impide ya que con el tiempo, me he acostumbrado a hacerlo en la carretera. La velocidad es adictiva y la lentitud pegadiza, y a mí siempre me gusto dirigirme a ningún lugar en particular. Como en un personaje de Lawrence Durrel, niebla y destino caminan en mi cogidos de la mano cual amantes en dirección a los desiertos de Alejandría. Si prescindiera de uno de los dos, el futuro se volvería de repente tan diáfano como leve. Sin cortinas no soy nadie. Y si dejase de correr, moriría de cansancio.

(Imagen: Marc Chagall "El descanso del poeta")

jueves, octubre 12, 2006

CERZLO


Se descubre un día que Merz es el principal productor mundial de cinta celo. A propósito del interés que este dato suscita, se realiza una encuesta de la que resultan varios datos: 1 de cinco personas en Merz consume habitualmente este interesante y útil producto mientras que casi 2 de cada diez jamás ha oído hablar de él. Para sorpresa de todos, el alcalde patrocina una nueva marca de cinta celo llamada Cerzlo. Se financiará sustituyendo el 0´7% de los impuestos directos que van destinados a pagar a los psicólogos del servicio social público. "En Merz no hay locos" afirma orgulloso el alcalde. Los psicólogos se ven obligados a acudir al psicoanalista ya que se sienten poco integrados en la sociedad. Los psicoanalistas de todo el país acuden a Merz ante la avalancha de pacientes. El resto del país se vuelve loco.
Mientras, Cerzlo, supone toda una fuente de ingresos para las arcas de Merz. Las ventas se incrementan tanto a escala local como nacional. Según otro sondeo realizado por fuentes imparciales de la agencia Cerzlo, se trata del objeto más útil de la casa después del televisor y justo antes del aparato secador de pelo. "Gracias a Cerzlo, puedo envolver mis regalos sin necesidad de usar pegamento. Se trata sin duda del mejor embajador de nuestra ciudad" afirma Ana, nacida, crecida y fallecida en Merz. Luego vinieron las reivindicaciones nacionalistas, claro que eso, es otra historia.

domingo, septiembre 24, 2006

UN CRISTAL EN LA PARED


Todos decían que era un líder, y él lo creía al observar su rostro dibujado en el espejo. Había aprendido a mirar su reflejo tal y cómo los demás le habían enseñado a hacerlo. Una magífica nariz subrayada por suculenos labios y engalanada por dos ojos de color zafiro. Mechones de su pelo moreno ocultan una pequeña parte de su frente inmaculada. Genial rostro que una tarde, los espejos dejaron de reflejar. Ahora, para contemplar su belleza innata, blanco de envidia o admiración- dos maneras de describir un único ente emocional-, debe hacerlo, a duras penas, en baldosas, cristales, sobre el agua...Una indescriptible angustia se adueña de él. ¿Cómo sería ahora líder sin poder conocer ni dominar su propio rostro?. Las arrugas se extenderían pudiendo ser atisbadas tan sólo a través de las llemas de sus dedos, la barba jugaría ahora al escondite sobre su cara. Las mujeres se le acercan aun, cierto, quizás más incluso que antes; en bares, cafeterías, museos. Pero no es capaz de escuchar las dubitativas palabras que revolotean por aquellos labios de fresa, ahora sólo busca su rostro en los ojos de cada nueva conquista. Necesita (¡Necesita!) verificar que todo sigue en orden en la geografía de su cara... pero es algo que ya apenas puede hacer y frente a lo que ningún tipo de agasajo es capaz de ejercer función sustitutiva. Desorientado, necesita fijarse en los que le rodean para buscar en ellos su rostro.

(Imagen: Eugene Atget "Menswear shop")

miércoles, agosto 30, 2006

MIRADAS FURTIVAS


Ocurre que cuando dos miradas furtivas no logran encontrarse, el tiempo se rompe a la espera de una conexión, al igual que las nubes, que ahogan sus formas al soñar cómo se funden con el vapor que emana de los trenes. Todo calla excepto las retinas, que evocando la voz del silencio pelean contra el cronómetro, implacable abstracción que se encarga de separar lo que el azhar trata de unir. Son fuerzas opuestas que se arremolinan, se entrecruzan, rompen la linealidad que desdibuja el destino sobre la palma de la mano. Una brisa de aire despoja a la casualidad de su su poderosa fuerza de atracción. Ahora no son más que miradas impares, arrastaradas por la corriente del tiempo.

(Imagen: Anna Karina en "Pierrot le fou" de Jean Luc Godard)

domingo, agosto 20, 2006

VIDA Y MUERTE (pequeña reflexión no literaria)


Vivir. Palabra que no va unida a ningún objeto en particular, luego suelen asociarsele ideas vagas carentes igualmente de concrección física. Vida es una palabra neutral en alemán; no existe género capaz de abarcar un sonido tan vacio de significado. Término que ha sido vedado dentro de campos dispares. Intrinsecamente unido a la muerte, como si en lugar de ser dos ideas complementarias, se tratase de contrincantes cegados por un ansia de durabilidad.
Fue tras verse amenazado por el cancer cuando Samuel Beckett describió la muerte a través de aquel elogio a la vida que es la trilogía de lo innombrable.Nadie mejor que Celine supo retratar cuerpos en vida surcados por la putrefacción del alma. Joyce habló de Los Muertos para referirse a la insoportable hipocresía de la clase burguesa posterior a las Guerras Mundiales. La vida no se opone a la muerte, son sólo "procesos vitales que a menudo- según Hermann Hesse- se suelen confundir". No obstante, la palabra muerte también es neutral en el alemán. Lo contrario a vivir, no es morir, es ser indiferente.

(Imagen: "La incertidumbre del poeta" de Giorgio De Chirico)

miércoles, agosto 02, 2006

RECUERDO...(UNDÉCIMA PARTE)


El rastro de la sangre se desvanece al son de la espera. Ahora es una cicatriz sin puntos ni comas. Ni la voz surgida del recuerdo es capaz de abir de nuevo la herida.Porque sus tonos no son dulces como antes, se han convertido en gemidos entrecortados rellenos de mediocridad. Una vez se enmohece la memoria es sencillo jugar a moldearla. El acto de recordar sólo es deseable cuando la masa puede cambiar de forma. Por eso sin equivocarme, afirmo que algo marchita cada vez que abre la boca. El viento caduca y el agua se oxida. El aire penetra en cada palabra condenado al exilio su significado; todo un globo de vacío semántico. Con un poco de colonía puede encandilar a cualquier mequetrefe.
El tiempo persigue a las ideas y las ideas persiguen a las imágenes. De repente todo explota; las imágenes se convierten en ideas y las ideas en tiempo. La sangre pasa a engrosar un afluente verdusco de recuerdos ocres y desmaquillados. Aguas sagradas bajo las que algún día bucearé hasta diñarla. Cuando la memoria se convierta en muerte puede que vuelva a pedir cuentas. Hasta entonces, seré capaz de besar los labios del recuerdo sin envenenarme. Luego ya se vera, ya se vera...

(Imagen: Paul Klee "Villa R")

lunes, julio 31, 2006

DIAS DE ESPECTACULO


La plaza se llena de gente los días de espectáculo. Días soleados, nublados, caprichosos o amenazantes. El público juega a formar un rebaño sin pastor, una colmena sin Reina, un pelotón de fusilamiento sin lágrimas. Sólo caben sonrisas en la plaza durante aquellos días abiertos, oscurecidos, susurrantes o melancólicos; durante los días de espectáculo. El jolgorio entona un canto descompasado de acordes dadaistas. El agua bajo la cual se ahogan las aceras penetra sinuosamente en las botas de aquellos niños que corren por las calles huyendo de sus sombras. Y después, consiguen llegar al pseudopatíbulo. Allí nada cambia en los días de espectáculo. Ya sean días despejados, encapotados, silenciosos o pulsilánimes, todo es inamobible sobre la antigua plataforma de madera. Los mismos culpables con los mismos gestos cariacontecidos y con los mismos gritos de arrepentimiento. Pero en los días de espectáculo, no hay clemencia alguna para aquellas vidas condenadas a vivir.El público desdibuja en el aire signos de exclamación, fruto de la incertidumbre y del odio que, el viento juguetón, arroja sobre los condenados con una fuerza desproporcionada. En sus retinas, la llama de la vida se apaga al son de la inmortalidad. La guerra abandonó ya sus corazones. En los días de espectáculo, sus ojos se reencuentran con los muertos.

(Imagen:"La guerra" de Marc Chagall)

viernes, julio 21, 2006

HIELO


Hoy me da igual todo aquello que alguien llama transgresión. Formo parte de una sociedad trasgedidamente intransgresora. Olfateo letras que golpean mis tímpanos hasta reventarlos. Palabras manchadas de ideologías de plástico azul, manchadas de movistar, amena y repsol.

Pepsi patrocina un Nuevo Mundo. En él, sus habitantes eyacularán directamente sobre el henchido estómago de la civilización. Quedarán embarazados de sus propios fetos espermatorreados de ceros a la derecha. ¿Crees que me conformaré sólo con una poesía?. Cajas expendedoras de billetes con dirección a ningun lugar, ¿pero que importa? Tenemos el billete. Y mientras, fuera hace frio. El hielo se extiende sobre la tierra como un cáncer maligno- lo siento, demasiado Henry Miller daña al cerebro-. Pero no tenemos estufas, sólo aire acondicionado de autobús, sólo siento calor estando próximo al frio. Sólo sé que no consigo olvidarte.

Amasijos de algodón enmohecido ejercen una irresistible fuerza opresora. El mundo se convierte en una gran pistola que sólo puede leer códigos de barras pertenecientes a productos descatalogados. Mi están se esconde dos pisos bajo tierra. Rodeado de gusanos pero resguradado del frio. Creyendo contemplar una panorámica que no es más que tierra mojada aplastada por el tiempo.

(Imagen:Georgia O´keefe "Luna")

miércoles, julio 19, 2006

RECUERDO...


Recuerdo una estación de tren en un día lluvioso. Estoy en Greenwich y llevo un polo azul que me prestó mi tío y que acabo de manchar con oraldine- o líquido enjuagante como algunos dirían-. Tenía 14 años y ni siquiera sabía quien coño era James Joyce.
También recuerdo un autobús rojo que atraviesa Plaza Castilla conmigo dentro. Resaca y decepción- dos palabras que llevo toda la vida tratando de descasar-, acentúan el demoledor efecto del aire acondicionado que tanto caracteriza a la EMT- desde antes incluso de la invención del calor-. Como consecuencia de ello, paso los dos días siguientes en cama. No importa, sólo tengo 15 y aun creo que algún día escribiré la secuela de Parque Jurásico.
Si, recuerdo, recuerdo... quizás sea de las únicas cosas que no necesitan adiestramiento. Pero la memoria pesa. Avanzo y retrocedo para descubrir que me deje las alas en aquel autobús. Corro cuando de repente descubro que hecho en falta a aquel niño que usaba polos manchados de oraldine.
Ansio conocer la verdad aun sabiendo que ello me hace cada vez más ingenuo. Cierro los ojos y espero el advenimiento de un nuevo yo que arrastre aquellas raices que forman mi memoria, que llenan mi olvido. Pero para cuando ésto ocurre, el eco de una voz desconocida, desaborida, susurra a mi oido: ¿ésto significa renunciar a Spielberg?.
Vuelta a empezar. Odio el recuerdo porque nunca puedo pedirle cuentas. Porque cierro los ojos y olvido tu rostro.

sábado, julio 15, 2006

DEMASIADO TARDE PARA OLVIDAR


Y en su mirada, el cielo juega a ser mar. Mar que acaricia mis tobillos, se desliza entre mis dedos; tatuado en algún recodo de mi memoria, fustigado por lazos invisibles que hace tiempo dejaron de abrasar.

Y en nuestra noche estrellada, Vincent Van Gogh juega a ser Woody Allen. Mis palabras descompasan la melodía que su voz dibuja sobre el viento. Trato de gritar a través de susurros, intento rebelarme contra mi rebeldía, desmontar mi vida partiendo de sus ojos. Basta con escuchar la voz de su silencio para entender que nunca podré enunciar las palabras adecuadas. Que mis oidos sólo permanecen abiertos a su mirada. Que mis retinas serpentean por parajes prohibidos.

A medida que desandamos lo andado, extraños olores de despedida hacen languidecer aquella noche tan remota, tan imposible. Me sobran centímetros, me falta tiempo, me asfixia el incipiente ocaso de nuestro recorrido...si al menos pudiese abrir la boca. Pero aun es demasiado pronto para imaginar. Demasiado tarde para olvidar.

domingo, julio 02, 2006

TRIGO Y CESPED


Limpiando mi cuarto he sido capaz de tirar todos aquellos objetos color trigo que destiñen el cesped que recubre mis paredes. Dicha tarea es complicada pues el trigo tiende a reproducirse, a extenderse y especialmente, es proclibe a no caducar nunca. Es, sin embargo, tan necesario que su falta se convierte en un lastre casi insalvable. Ello hace de él un elemento peligroso que tanto daño hace en exceso como en defecto. Me resulta complicado alcanzar el equilibrio- tengo tendencia a a cojear de mi pierna izquierda, pensar con mi hemisferio derecho y quererte con mi ventrículo superior izquierda-, tiendo a la inestabiliadad y mi necesidad de trigo sólo se ve compensada con el exceso de cesped- que implica riesgo de sobredosis-.
Sé, sin embargo, que si de repente me convirtiese en alguien estable, el problema sobrevendría por falta de cesped ya que la estabilidad me impulsaría a asegurar el trigo, derivando ello en una nueva inestabilidad "positiva" que convertiría el ciclo de alternancia de mis prioridades en algo parecido a la línea 6.
Así pues, estable en mi inestabilidad, deshecho el trigo. Con sudores frios que algún desconocido podría confundir con lágrimas, dibujo en el aire con mis propios dedos el estigma del fracasado.Una vez mas soy incapaz de equilibrar trigo y cesped. Empiezo a pensar ¿sera realmente ésto lo mio?.

EL SOFA


Observa el tímido recuerdo que se aloja en el sofa de terciopelo que compró hace ya 32 años. Con el tiempo ha adquirido una forma que le singulariza con respecto al resto de recuerdos que tatuan su hogar. La tela está rasgada, arañada, desilachada. En su afan por guardar luto a la memoria se afea más y más sin que él pueda ni quiera hacer algo para solucionarlo. El respaldo de la derecha es el lugar donde confluyen todas las desaveniencias que han remarcado la singurlar personalidad del sofá. Tal es su deterioro que amenaza con desdibujar más surcos sobre su tela con tan sólo mirarle.
Pero bajo el influjo de la pesadumbrez él lo observa, de arriba abajo, buscando en sus hilos el rostro de una mujer, de un niño, buscando una vida que traza sobre la negra superficie que recubre su recuerdo. El sofá, no dispueso a convivir con unos ojos escrutadores, permite al polvo errumbrar sus entresijos. Cuanto mayor es su deterioro, más viveza cobra la memoria tatuada en su respaldo. Pero aquello no despierta nostalgia alguna en él. Sus retinas ya no entienden de objetos, no entienden de vida; se limitan a traducir los sonidos, los olores, los gestos, al idioma de la melancolía. El sofá entona un requiem mientras se desvanece al son de del recuerdo.

jueves, junio 29, 2006

ESTO NO ES UNA METÁFORA DE LA VIDA (lo juro)


Subo escalones, quizás demasiados de una sóla zancada. Pero eso a penas importa, necesito llegar al final. Mis piernas gimen con la violencia de un trueno; mis ojos aprenden a pasearse de izquierda a derecha sin ser acariciados por las minusculas partículas de vida que integra el viento. Los escalones son cada vez más altos y mis piernas a duras penas pueden abarcarlos. Me rodean palabras, grandiosas palabras, que suelo calificar de ingenuas, entrometidas, que suelo repudiar en base a criterios tan personales como incomprensibles.
Sospecho que una vez alcanzado el torreón no hayaré allí respuesta alguna, sospecho que una vista panorámica excluye el contacto directo con la realidad. Pero ahí me dirigo, ebrio de ambición y sediento de fracaso. Si tan sólo algo se interpusiese... Una zancadilla eyaculada por algún rencoroso, o un derrumbamiento ejecutado por un ser superior en el que afortunadamente nunca podré dejar de creer- o de enmendar, al final todo es lo mismo-. Una inyección de nihilismo junto a un frasco en el que aparezca escrito en letras gigantes ANTÍDOTO-¿que importa que lo sea o no? lo importante es que lo parezca-.
Quiero que alguien tense la cuerda que me une al vacio- allí donde empecé-, quiero que de nuevo la mierda huela a mierda y no a arte. Quiero resbalar para desandar lo andado, quiero andar lo desandado. Si al menos quisiera intentarlo...

(Imagen: Marcel Duchamp "Desnudo bajando la escalera")

lunes, junio 26, 2006

EL COLOR DE TU MEMORIA


Caminando de lado a lado sin encontrar rastro alguno de Lara. Todo una incógnita. Examino en cada una de mis camisas, vacio hasta el último cajon de mi dormitorio, vuelco armarios y quemo colchones... nada.
Su olor permanece incrustado en las paredes, sus ojos admiran mi falta de pudor a la hora de maldecir su nombre. Pero no encuentro su cuerpo. Quizás esté escondido tras algún rincon oscuro que mi único ojo no alcanza a ver. Me resulta imposible no guiarme por las pistas falsas que va dejando en los rincones. ¿Por que precisamente es ahora cuando te necesito? ¿Acaso no es aquello que no tengo lo único que da sentido a mi vida?
Oigo su respiración entrecortada mientras duermo. Soy capaz incluso de apreciar su aliento acaricieando mi tímpano; rasgando el disfraz de cordura en que me envuelvo durante las noches de tormenta. A pocos centímetro de la almohada descansa ese trecho de su memoria que teñí de mi. Pero ahora ahora sólo quiero encontrar su cuerpo. Con el tiempo he descubierto que mi color le sienta bien.

(Imagen: Oskar Kokoscha"La novia del viento")

domingo, junio 25, 2006

EL PECULIAR NACIMIENTO DE SOFIA


En cierto hospital de Merz se combate duramente desde hace varios años la contaminación acústica. Siguiendo las teorías de un tal Chinasky, el director del hospital afirma que el sonido que emite la vocina de los coches es un elemento nocivo para la evolución de los pacientes. Según una ley promulgada un 13 de frebrero se restrinjía a los conductores el uso del claxon salvo en caso de necesidad inequívoca.
Se especificaron los casos que entraban en la categoría de "necesidad inequívoca" a través de un reglamento. Claro que dicha clasificación se fundamentaba en criterios más abstractos que concretos convirtiendose en un imposible práctico. Pero el aparato burocrático, imponiendo su versión un tanto cuadriculada de una realidad en blanco y negro y ya, sacó adelante el proyecto.
Cierta mañana apareció en su coche una mujer con un puñal clavado en el omóplato. Medio agonizante, no pudo evitar usar el claxon al cruzarse frente a ella dos jóvenes a los que casi atropeya. Una vez fuera de peligro y tras reconocer que el cuchillo clavado era fruto de un intento de suicidio frustrado, el ayuntamieno la impuso una multa al no estar registrado su caso como "necesidad inequívoca" a la hora de tocar la vocina.
Tras este suceso, que quedó recogido en varios medios de comunicación de cierto pedigrí, se añadió un nuevo reglamento en el que también se registraba el suicidio como "necesidad inequívoca". En los jornadas que siguieron a la promulgación de la norma, una media de 5 pacientes al día llegaban al hospital afirmando ser víctima (o verdugo) de un suicidio frustrado. Claro que una vez examinado cada caso resultaba ser que la mayoría de ellos "no eran más que" meras urgencias- para todos los gustos: quemaduras, cortes, rasgaduras anales,...- cuyos damnificados habían tenido preferencia a la hora de aparcar sobre el resto de conductores.
Ante este problema, un nuevo reglamento impidió a todo conductor usar su claxon en el hospital. De esta manera, ningún enfermo tendría privilegio alguno a la hora de aparcar su automovil. Justo al día siguiente ocurrió algo inédito. Por primera vez en la historia de Merz una niña nació en el garaje de un hospital. Su nombre era Sofia y pesaba 2 kilos y medio.

domingo, junio 18, 2006

ES HORA DE DECIR ADIÓS



Mueve tu figura. Deslizala despacio sobre la superficie del tablero. No tengas miedo de ver como mengua su forma. Es ese su destino. Y cada segundo es sólo una efímera prolongación de su juguetona existencia. Arrastra ahora a través de aquel panal de color miel y ébano la ingenuidad de un puber y el olor de un otoño; lágrimas de una lluvia que sufre porque nadie le ofrece un pañuelo.
Deslizala, haz que se desprenda de la niebla de melancolía que la une al vacio. Que la soledad no tiña de negro su amarga victoria. Que no cieguen sus ojos ante el último amanecer que nace en la más lejana de las losas. Aquella que la separa de la muerte.
Trata de impedir que tan cercana a su ocaso, madure en ella el fruto del recuerdo. La sangre de otros días ya no puede ahogar sus pasos. El sonido del trueno no anuncia esta vez tormenta. Demasiado tarde para mirar atras. Sujétala y susurra a su oido: es hora de decir adiós.

viernes, junio 16, 2006

DICIENDO POCO CON MENOS AUN


Poca diferencia encuentra entre describir el vuelo de un pájaro y escribir su intermitente trayectoria sobre el folio azulado que que dibuja desdibujando el horizonte. Horizontalemente, como una hoja en blanco arrugada que ilumina cada una de las sombras que recorren cierto planeta desierto, desconsolado, diferenciado.
Escribe acerca de la punta de un baobab que agita con sus ramas la sustancia invisible de la que está hecha el vacio.Vaciando el dibujo blanquecido de su sombreado horizontal desdibujado por el vuelo de un pájaro. Y ¿vuelta a empezar?
Reencuentra el folio azulado una vez se recorre el baobab y se descubre que sólo el vacio se diferencia de la intermitente sombra que dibujan sus ramas en el desierto. Arruga el horizonte con la descripción de su vuelo.