domingo, junio 25, 2006

EL PECULIAR NACIMIENTO DE SOFIA


En cierto hospital de Merz se combate duramente desde hace varios años la contaminación acústica. Siguiendo las teorías de un tal Chinasky, el director del hospital afirma que el sonido que emite la vocina de los coches es un elemento nocivo para la evolución de los pacientes. Según una ley promulgada un 13 de frebrero se restrinjía a los conductores el uso del claxon salvo en caso de necesidad inequívoca.
Se especificaron los casos que entraban en la categoría de "necesidad inequívoca" a través de un reglamento. Claro que dicha clasificación se fundamentaba en criterios más abstractos que concretos convirtiendose en un imposible práctico. Pero el aparato burocrático, imponiendo su versión un tanto cuadriculada de una realidad en blanco y negro y ya, sacó adelante el proyecto.
Cierta mañana apareció en su coche una mujer con un puñal clavado en el omóplato. Medio agonizante, no pudo evitar usar el claxon al cruzarse frente a ella dos jóvenes a los que casi atropeya. Una vez fuera de peligro y tras reconocer que el cuchillo clavado era fruto de un intento de suicidio frustrado, el ayuntamieno la impuso una multa al no estar registrado su caso como "necesidad inequívoca" a la hora de tocar la vocina.
Tras este suceso, que quedó recogido en varios medios de comunicación de cierto pedigrí, se añadió un nuevo reglamento en el que también se registraba el suicidio como "necesidad inequívoca". En los jornadas que siguieron a la promulgación de la norma, una media de 5 pacientes al día llegaban al hospital afirmando ser víctima (o verdugo) de un suicidio frustrado. Claro que una vez examinado cada caso resultaba ser que la mayoría de ellos "no eran más que" meras urgencias- para todos los gustos: quemaduras, cortes, rasgaduras anales,...- cuyos damnificados habían tenido preferencia a la hora de aparcar sobre el resto de conductores.
Ante este problema, un nuevo reglamento impidió a todo conductor usar su claxon en el hospital. De esta manera, ningún enfermo tendría privilegio alguno a la hora de aparcar su automovil. Justo al día siguiente ocurrió algo inédito. Por primera vez en la historia de Merz una niña nació en el garaje de un hospital. Su nombre era Sofia y pesaba 2 kilos y medio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Todos nacemos locos. Algunos siguen siéndolo toda la vida". Samuel Beckett.
¿no será que el entero sistema burocrático es el que encaja a la perfección en ese algunos?

jorge dijo...

Grande grande "Esperando a godot". Debería ser lectura obligatoria para cualquer persona cuerda con ganas de pensar.