lunes, abril 17, 2006

LA PRIMAVERA DEL RECUERDO



El día que se conocieron llovían rayos de luz con tanta intensidad que fue necesario usar un paraguas. Cuando tuvieron que separarse 3 meses después, las aceras aun no habían tenido tiempo de secarse. Las pisadas de él, de ella, dibujadas sobre el asfalto con la docilidad de un Renoir, se entrelazaban, jugaban a jugar, a bailar, a acarciarse. Cuantas veces añoran ahora aquellos días en los que la eternidad buscaba con vehemncia sus cuerpos escondidos bajo un tímido abrigo de susurros.
Desde hace varias vidas sus labios se juntan a través del artificioso lenguaje de la tinta. Ahora se reconocen en el interior de aquellos signos rectilíneos que tan sólo pueden llegar a acariciar con la llema de los dedos. Más allá de las inocuas palabras, buscan sus cuerpos perdidos dentro del abecedario. Se encuentran en lo más profundo de la O para gritar en el extremo de la L un penúltimo hasta luego sin lágrimas en los ojos ni nostalgia en el corazón.
La voz que antes sonaba a caramelo de fresa ácida llega ahora en forma de eco. Un eco que, aun mermado por el fantasma del olvido y la tangible distancia de la memoria, llega a su destino en un envoltorio color sencillez.
Su mundo se desmembra poco a poco bajo el sin sabor de la rutina. El olor desconocido del que siempre vienen acompañados los aires nuevos aviva en ellos el recuerdo de aquella primavera que les unió separándoles para siempre.

4 comentarios:

lemon dijo...

Tio hasta aquí metes a renoir ajjajaa

PALOMA dijo...

Mientras se conserva la tinta seca en un papel,los recuerdos siguen empapados...

gErT dijo...

Sigue pintando en el blog...cre que ya tienes tu estilo muy marcado.
La paleta de las letras sigue esperando nuevas mezclas de colores...¿qué será lo próximo?
Esperando imapaciente me hallo.

Sonia dijo...

Los rayos de luz iluminaban el paisaje en el que se produjo esta imperfecta, por perecedera, unión.
Ahora, lo que ilumina es una unión de letras perfecta. No dejes que se sequen en el asfalto y sigue escuchando ese eco por lejano, sencillo o complejo que sea... poco a poco se irá convirtiendo en la obra más famosa de Munch y todos podremos disfrutarlo.

Soni (Privilegiada por oír/leer destellos de tu imaginación)